YO ESTUVE ALLI / BERTAN NENGOEN
Nueva propuesta de regulación de la OTA, o un ejemplo del cómo generar problemas allí donde no existen.
Al finalizar el pleno del pasado 25 de Noviembre, en el que estuve entre el público, no pude evitar el terminar con una sensación agridulce con el tema de la OTA, ya que el equipo de gobierno ha roto con esta modificación los objetivos que históricamente se habían defendido para justificar la implantación de la OTA: el de disuadir la presencia de los vehículos privados en el centro de la Ciudad y el de favorecer la rotación.
No puedo compartir que se pretenda regular el estacionamiento en los polígonos o la Universidad, porque no son lugares en los que se puedan cumplir estos objetivos: No son zonas céntricas de la ciudad y tampoco existe una necesidad de rotación de potenciales usuarios motivada por una presencia importante de actividad comercial.
De esta manera los estudiantes o trabajadores que vengan en su vehículo privado se van a encontrar con un nuevo problema que tiene sólo una salida posible: Si pagas, el problema deja de existir. Al tiempo que van a tener que convivir con otros inconvenientes adicionales, como es el hecho de tener que renovar el ticket de la OTA… ¿Alguien es capaz de considerar cómo normal que un trabajador tenga que salir de su puesto de trabajo a renovar la tarjeta de la OTA?…
Y tampoco es de recibo el plantear su establecimiento en zonas, como es el caso de los polígonos industriales o la Universidad, en las que no se han realizado los planes de movilidad correspondientes. Porque primero se debe garantizar el acceso adecuado y suficiente mediante transporte público y luego comenzar a estudiar otras medidas, no antes. Al día de hoy no se encuentran garantizadas.
Se debe realizar una planificación natural y ordenada para evitar la generación de un “efecto llamada” desde las zonas adyacentes a las que se plantea implantar la OTA, y en las que no haya que pagar para estacionar el vehículo. Un ejemplo puede ser Añorga – Txiki.









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